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Entorno escolar y salud infantil: qué dice la ciencia sobre el aire, el espacio y el aprendizaje

Antes de que empiece la jornada, el aprendizaje ya está en marcha. Empieza en el camino que un niño recorre hasta el colegio y en el aire que respira al llegar, en el ruido o la calma que acompañan la entrada y en la sombra que encuentra, o no, en las zonas de recreo. Sigue en la luz que entra en el aula y en la posibilidad de moverse, mirar y explorar en un entorno tranquilo y a la vez estimulante, sin que le exija un esfuerzo extra para concentrarse.

Por eso, cuando un estudio de medición reciente en València y su área metropolitana señala que seis de cada diez entornos escolares analizados superaban a diario la referencia de dióxido de nitrógeno indicada para exposiciones de 24 horas, y que todos rebasaban el umbral anual recomendado por la Organización Mundial de la Salud, el dato no debería servir para señalar a ningún colegio en concreto. Debería servir para abrir un debate más amplio, ya que el entorno escolar es, al mismo tiempo, una cuestión educativa, urbana y de salud.

Porque el entorno escolar no se limita al aula, sino que resulta de la interacción de diversos elementos como la calidad del aire, la intensidad del tráfico en los alrededores, la existencia o falta de zonas verdes, la ventilación, el nivel de ruido, los materiales empleados y la manera en que el espacio recibe y acompaña al niño. Y todavía hay algo más difícil de medir, pero fácil de reconocer cuando está presente, y es la calma. Esa calma que permite que un niño se concentre, se oriente, explore con seguridad y aprenda desde una disposición interior tranquila.

La Organización Mundial de la Salud lo expresa de forma muy contundente en sus informes: el aire limpio es básico para la salud, y hoy existe mucha más evidencia que hace unos años sobre cómo la contaminación afecta al bienestar incluso en concentraciones más bajas de lo que antes se comprendía. En sus guías globales de calidad del aire de 2021, la OMS recomienda para el NO₂ una media anual de 10 μg/m³ y una media diaria (24 horas) de 25 μg/m³. Estas cifras suponen una reducción significativa respecto a las guías de 2005, en las que el valor anual de referencia para NO₂ se situaba en 40 μg/m³.

En la infancia, todo esto pesa más. Los niños respiran más aire en proporción a su peso corporal, sus sistemas están todavía en desarrollo y pasan muchas horas dentro del colegio. Por eso la pregunta no puede quedarse solo en qué aprenden. También debe incluir en qué condiciones lo hacen.

Aire, atención y desarrollo cognitivo

La relación entre contaminación y aprendizaje está respaldada por la evidencia científica. Es una línea de investigación sólida, especialmente relevante cuando hablamos de infancia.

El proyecto BREATHE, desarrollado en Barcelona con alumnado de primaria, analizó a niños y niñas de 39 escuelas y encontró que quienes asistían a centros más expuestos a la contaminación del tráfico mostraban una menor mejora en funciones cognitivas esenciales para el aprendizaje. Las diferencias aparecían sobre todo en memoria de trabajo y atención, dos capacidades que el niño utiliza constantemente para escuchar una explicación, resolver una tarea, seguir una secuencia, esperar un turno o retomar una actividad después de una interrupción.

El dato ayuda a dimensionar el impacto, ya que los niños de escuelas con mayor contaminación presentaron un crecimiento anual del desarrollo cognitivo del 7%, frente al 11% observado en escuelas menos contaminadas. La investigación midió contaminantes relacionados con el tráfico, como el dióxido de nitrógeno, tanto en patios como en aulas, y evaluó el desarrollo cognitivo mediante pruebas computarizadas.

Esta relación no empieza en la etapa escolar. Un estudio de ISGlobal asoció la exposición al dióxido de nitrógeno durante los dos primeros años de vida con una menor capacidad de atención más adelante, entre los 4 y los 8 años. Como el NO₂ procede sobre todo del tráfico, la ubicación del colegio forma parte de las condiciones reales en las que crece un niño.

El aire interior también cuenta. En un aula cerrada y llena de niños, el dióxido de carbono se acumula deprisa, y cuando el aire se renueva poco, la atención, la vigilancia y la memoria se resienten. Medir el CO₂ es la forma más directa de saber si un aula respira o no. La calidad del aire dentro de un colegio no depende solo de abrir ventanas, sino del diseño del edificio, de los sistemas de ventilación, de los materiales elegidos y de la relación entre interior y exterior. 

Y en Imagine esto no se deja al azar, cada aula de infantil y primaria cuenta con sensores que miden el CO₂ de forma continua y, al alcanzar las 600 ppm, nivel a partir del que se consideran ya nocivas para la concentración, activan la renovación del aire sin que la clase pierda temperatura.

Hablar de salud infantil, por tanto, no nos aleja de la pedagogía. Nos lleva a su raíz. Para concentrarse, un niño necesita sentirse seguro, respirar bien, poder moverse y habitar un espacio que no le obligue a gastar energía en defenderse del ruido, la saturación o el exceso de estímulos.

Imagine Montessori School La Pinada aulas LPL

 

Espacios verdes: naturaleza que también enseña

La investigación no sólo alerta sobre los riesgos. También ofrece posibles soluciones como las que se citan a continuación.

Los espacios verdes alrededor de las escuelas pueden contribuir al desarrollo cognitivo. Un estudio publicado en PNAS, liderado por investigadores vinculados a ISGlobal, siguió durante más de un año a cerca de 2.600 escolares de Barcelona de entre 7 y 10 años. Durante su investigación, encontró que una mayor exposición a zonas verdes en el entorno del colegio se asociaba con una mejor memoria de trabajo y con una menor falta de atención, independientemente de variables como la etnia, la educación materna o el empleo de los padres.

Los autores apuntaban, además, que parte de este efecto podía explicarse porque en las zonas con más vegetación el aire tiende a estar menos contaminado. En concreto, el estudio estimaba que la contaminación relacionada con el tráfico podía explicar entre un 20% y un 65% de la relación observada entre espacios verdes escolares y desarrollo cognitivo.

Esto no convierte a la naturaleza en una solución mágica, sino en algo quizá más importante, una aliada cotidiana. El contacto con árboles, tierra, sombra, luz y biodiversidad acompaña el desarrollo físico, emocional y cognitivo del niño. No como un añadido decorativo ni como un fondo bonito para el recreo. Sino como parte de las condiciones que favorecen su crecimiento.

Esta mirada conecta también con la Attention Restoration Theory, formulada por Stephen Kaplan, que plantea que los entornos naturales pueden favorecer la restauración de la atención al ofrecer una forma de estímulo más suave y menos exigente que muchos espacios urbanos. Una revisión sistemática publicada en Educational Psychology Review recoge esta línea de investigación y señala que el contacto con la naturaleza puede aliviar la sobrecarga cognitiva, reducir el estrés y favorecer el bienestar, factores que crean mejores condiciones para aprender.

En un contexto de filosofía Montessori, esta idea tiene una resonancia profunda, ya que el ambiente nunca ha sido neutro. Hablamos del ambiente preparado como un espacio pensado para favorecer la autonomía, la concentración, el movimiento, el orden y la libertad dentro de unos límites. Un espacio que no dirige constantemente al niño, pero sí le ofrece las condiciones para actuar con sentido.

Visto desde una perspectiva más amplia, el entorno funciona como una tercera pedagogía. Educa por lo que permite. Por lo que cuida. Por lo que despierta.

¿Qué determina la calidad de un entorno escolar?

La calidad de un entorno escolar no depende de un único factor. Se construye en capas.

Una capa urbana: la cercanía a vías con mucho tráfico, la densidad de edificios, las calles estrechas donde el aire se dispersa peor, el ruido o la falta de zonas verdes.

Una capa arquitectónica: la orientación del edificio, la ventilación, la entrada de luz natural, los materiales elegidos, la protección solar o la conexión entre interior y exterior.

Y una capa cotidiana, quizá la más visible para las familias: cómo se llega al colegio, si existen caminos seguros para ir andando o en bicicleta, si las entradas y salidas se convierten en un atasco, si los patios ofrecen sombra, vegetación y espacios diversos para jugar, o si se reducen a una pista de cemento.

El estudio local recogido en València apunta precisamente a ese patrón: los niveles más altos se relacionan con la proximidad a grandes vías de tráfico y con entornos urbanos densos, mientras que los registros más bajos se observan en zonas con menor densidad urbanística, más distancia respecto a grandes carreteras y presencia de espacios verdes que facilitan la dispersión de contaminantes.

Diseñar un colegio, entonces, no es simplemente repartir metros cuadrados. Es decidir qué experiencias tendrá disponibles un niño cada día, qué respirará, qué escuchará, qué verá por la ventana, cómo se moverá, dónde encontrará sombra, qué relación construirá con el lugar que habita.

Imagine Montessori School La Pinada ventana exterior

 

El campus de Imagine Montessori School: cuando el espacio forma parte del proyecto

En Imagine Montessori School, el campus de La Pinada se diseñó desde la convicción de que el espacio educa.

El colegio está situado en un entorno natural de Paterna, junto a un pinar y un parque natural, y su arquitectura busca unir interior y exterior, sostenibilidad, bienestar y pedagogía Montessori. El propio colegio describe el edificio como “el primer material didáctico”, una idea que conecta de lleno con la manera en que Montessori entiende el ambiente.
Este planteamiento ha tenido eco más allá del propio colegio. Imagine Montessori School forma parte del archivo de los European Union Prize for Contemporary Architecture / Mies van der Rohe Awards, cuya ficha destaca cómo el proyecto aprovecha el barranco y el pinar como oportunidades educativas y paisajísticas donde el edificio actúa como transición entre ciudad y naturaleza, y la arquitectura se entiende como una experiencia didáctica.

La arquitectura del campus sostiene esa idea en cada decisión con aulas orientadas hacia el pinar, recorridos de madera, terrazas exteriores, luz natural, ventilación, materiales honestos y espacios de transición que permiten al niño moverse por el colegio con autonomía. Architecture Today lo describe como una escuela Montessori centrada en la naturaleza, donde arquitectura y paisaje crean un entorno inmersivo y táctil para aprender.

No se trata de tener “más verde”. Se trata de que el entorno natural forme parte de la vida escolar y permita observar los cambios de estación, cuidar, salir, detenerse, escuchar y hacer del lugar algo propio. Porque en Imagine, el contacto con la naturaleza es aprendizaje, no una pausa del aprendizaje.

Diseñar escuelas es diseñar infancia

La conversación sobre contaminación, aire y espacios escolares nos obliga a levantar la vista. La salud de un niño no depende sólo de sus hábitos individuales, lo hace también de decisiones colectivas que implican urbanismo, movilidad, arquitectura, sostenibilidad y cultura educativa.

Un colegio puede proteger o puede sobrecargar. Puede aislar al niño de su entorno o enseñarle a relacionarse con él. Puede tratar el espacio como un simple contenedor o reconocerlo como parte activa del aprendizaje.Y ahí está la responsabilidad de quienes diseñan educación. Cada árbol, cada ventana, cada recorrido, cada zona de sombra y cada metro de distancia respecto al tráfico enseñan algo antes incluso de que empiece la clase.

El campus de La Pinada nació de esa forma de entender el colegio y su planteamiento ha tenido eco fuera del sector educativo. El programa Escala Humana de RTVE le dedicó el episodio «Escuelas sostenibles», que recorre algunas de las decisiones que aquí hemos ido nombrando, como cuidar la calidad del aire y la luz natural de las aulas, o elegir los materiales para reducir la huella de carbono, evitando el hormigón y el acero en favor de la madera y el barro cocido. Que un colegio se convierta en referencia sólo tiene sentido si esa experiencia se comparte, para que otros centros repiensen también sus espacios.

Porque preparar el ambiente es, también, una decisión pedagógica.

Ventajas cognitivas y académicas de la educación en inglés en edades tempranas

La educación en inglés en edades tempranas ofrece un abanico de beneficios que trascienden el aprendizaje de un segundo idioma. En este artículo, explicaremos los beneficios de aprender inglés desde la infancia, el impacto del bilingüismo en el desarrollo infantil y cómo la enseñanza Montessori en inglés potencia la plasticidad cerebral y el rendimiento escolar.

Beneficios generales de la educación en inglés en edades tempranas

Desde temprana edad, los niños tienen una capacidad innata para aprender idiomas de manera natural. El aprendizaje de un segundo idioma en niños fomenta una apertura mental que facilita la comunicación y la interacción en contextos multiculturales. Los beneficios de aprender inglés desde la infancia incluyen:

  • Facilidad para la adquisición de un segundo idioma: La educación bilingüe infantil permite que los niños aprendan inglés de forma intuitiva, aprovechando la plasticidad cerebral que es mayor en la infancia.
  • Mejora en el desarrollo cognitivo: El proceso de aprender un nuevo idioma estimula áreas del cerebro vinculadas con la atención, la memoria y la resolución de problemas, fortaleciendo el control ejecutivo.
  • Ventajas académicas del bilingüismo: Estudios han demostrado que el bilingüismo puede mejorar el rendimiento en asignaturas clave, ya que la práctica constante de otro idioma potencia habilidades cognitivas que se transfieren a otras áreas del conocimiento.

 

Relación entre bilingüismo y desarrollo cognitivo

Fundamentos neurocognitivos del aprendizaje temprano del inglés

El aprendizaje de idiomas en la infancia se fundamenta en procesos neurocognitivos esenciales. La plasticidad cerebral y los períodos sensibles permiten que los estudiantes adquieran habilidades lingüísticas de manera más natural y eficiente. Durante estos períodos, el cerebro se encuentra especialmente receptivo a nuevos estímulos, lo que favorece el aprendizaje del inglés en un ambiente de inmersión lingüística. La educación en inglés para niños pequeños no solo se trata de aprender vocabulario y estructuras gramaticales, sino de fomentar conexiones neuronales que facilitan la comprensión y el procesamiento de la información.

Plasticidad cerebral y períodos sensibles

La plasticidad cerebral es uno de los mecanismos clave que explican por qué el aprendizaje de un segundo idioma en edades tempranas es tan efectivo. Cuando los niños están expuestos a múltiples lenguas, su cerebro se adapta y forma nuevas rutas neuronales. Este proceso no solo mejora el aprendizaje de idiomas, sino que también potencia la capacidad para resolver problemas y pensar de manera creativa. La inmersión lingüística en colegios Montessori en inglés se apoya en este principio, permitiendo un desarrollo integral y natural.

Mecanismos de control ejecutivo

El bilingüismo también está relacionado con el fortalecimiento de los mecanismos de control ejecutivo, que son fundamentales para la toma de decisiones, la planificación y la atención selectiva. Al aprender a alternar entre dos idiomas, los niños desarrollan habilidades para gestionar interferencias cognitivas y mejorar la concentración. Esto se traduce en una mayor capacidad para organizar ideas y estructurar el pensamiento, elementos esenciales en el rendimiento académico.

Impacto en el desarrollo cognitivo de aprender inglés desde pequeños

Optimización de la memoria y la retención de información

Uno de los beneficios más destacados de la educación en inglés en edades tempranas es la optimización de la memoria. La constante exposición a un idioma diferente exige que el cerebro almacene y procese nueva información, lo que refuerza la memoria a corto y largo plazo. Además, esta práctica mejora la retención de conceptos y el aprendizaje en general, lo que resulta especialmente útil para el rendimiento en asignaturas clave.

Potenciación de la atención y la concentración

El proceso de aprender inglés desde pequeños requiere una constante atención y concentración. Los niños y niñas que se sumergen en un entorno bilingüe aprenden a focalizar su atención en la información relevante y a descartar distracciones. Esta habilidad es transferible a otras áreas del aprendizaje, permitiendo un mejor rendimiento en el aula y una mayor capacidad para enfrentar desafíos académicos.

Ventajas académicas del aprendizaje del inglés en la infancia

Niña pequeña en un aula Montessori, trabajando con tarjetas de partes del cuerpo en inglés para fomentar su aprendizaje.
Estudiante de 2 años practicando vocabulario en inglés con tarjetas Montessori.

Facilidad para el aprendizaje de otros idiomas

El bilingüismo en la infancia sienta las bases para el aprendizaje de idiomas adicionales en el futuro. Al dominar dos lenguas desde temprana edad, los niños y niñas desarrollan una sensibilidad lingüística que les facilita adquirir nuevos idiomas con mayor facilidad. Este efecto multiplicador es especialmente valioso en un mundo cada vez más globalizado, donde la comunicación intercultural se ha vuelto esencial.

Mayor rendimiento en asignaturas clave

La educación en inglés para niños pequeños favorece el desarrollo de habilidades cognitivas que inciden directamente en el rendimiento escolar. Al trabajar en un entorno bilingüe, los estudiantes mejoran su capacidad de análisis, comprensión lectora y resolución de problemas, lo que se refleja en un mayor desempeño en matemáticas, ciencias y otras áreas académicas.

Mayor pensamiento creativo y resolución de problemas

El bilingüismo fomenta la flexibilidad mental y el pensamiento divergente, permitiendo que los estudiantes aborden los problemas desde diversas perspectivas. Esta capacidad para pensar de manera creativa es un recurso invaluable en la educación, donde se valora la innovación y la capacidad de adaptarse a nuevos retos.

Enseñanza del inglés en la infancia a través del Método Montessori

Aprendizaje natural y autónomo

La combinación del método Montessori con la educación en inglés en edades tempranas permite un aprendizaje natural y autónomo. En Imagine Montessori School, los alumnos tienen la libertad de explorar y aprender a su propio ritmo, siempre respaldados por la orientación de su guía, lo que se traduce en una adquisición más profunda y significativa del idioma. Esta metodología fomenta el descubrimiento y la experimentación, pilares fundamentales del aprendizaje infantil.

Un futuro bilingüe y brillante

Adoptar la enseñanza en inglés desde la infancia no solo fortalece las capacidades cognitivas, sino que también enriquece la experiencia educativa. Desde la optimización de la memoria y la potenciación de la atención hasta el desarrollo de habilidades de pensamiento creativo y resolución de problemas, el bilingüismo en la infancia abre un mundo de oportunidades para el desarrollo integral de los niños y niñas. En Imagine Montessori School, nuestro enfoque basado en el currículo británico y la enseñanza Montessori en inglés prepara a los estudiantes para el futuro académico y les proporciona herramientas esenciales para desenvolverse en un mundo globalizado y diverso.

Si buscas un colegio británico Montessori que ofrezca una educación infantil en inglés de excelencia y que fomente el desarrollo integral de tu hijo, Imagine Montessori School es la opción ideal en Valencia. Descubre cómo el aprendizaje natural del inglés en la infancia puede transformar el desarrollo cognitivo y académico, preparando a los niños y niñas para un futuro lleno de oportunidades. Visita la página «Nuestra Educación» para conocer nuestro enfoque pedagógico.

Francesco Tonucci: Montessori, una escuela creativa, cooperativa, científica y no dogmática

Ayer tuvimos el placer de escuchar a Francesco Tonucci en el Palacio de las Artes y desde Imagine queríamos hacer extensivo su mensajes a todos los que no pudisteis asistir ya que nos sentimos muy identificados. FRATO, como firma sus viñetas, es un conocido pensador, psicopedagogo y dibujante italiano. Sus investigaciones se basan en el desarrollo cognitivo de los niños, su pensamiento, su comportamiento y la relación entre el conocimiento de los niños y el método educativo.

En 1991 realizó el proyecto de Ciudad de los Niños en su pueblo natal de Fano, que consistió en hacer una ciudad cuya referencia fueran los niños. El proyecto fue un éxito y se extendió a distintos puntos del mundo.

FRATO, defensor de los niños en todos sus aspectos, apuesta porque la voz de los niños debe de ser escuchada. Amigo y admirador de Gianni Rodari, comienza así la introducción a su recopilatorio de viñetas: Continue reading «Francesco Tonucci: Montessori, una escuela creativa, cooperativa, científica y no dogmática»

El guía Montessori-adulto

por Betzabé Lillo

Uno de los aspectos más destacados de la educación Montessori consiste en desarrollar la autonomía de los niños y jóvenes. Para ello, Montessori señala como un factor primordial la preparación personal del adulto que acompañará los procesos educativos de los niños. En palabras de María Montessori (1936): “…para educar al niño de manera distinta, para salvarlo de los conflictos que ponen en peligro su vida psíquica, es necesario en primer lugar, un paso fundamental del cual depende todo el éxito: es el de modificar al adulto”. Por eso, quizás, uno de los mayores desafíos de la propuesta educativa montessoriana es el trabajo personal que debe desarrollar el adulto, en este caso el profesorado. Utilizar la mayor variedad de estrategias de evaluación respetuosa y coherente con cómo aprende cada uno de nuestros estudiantes, nos permitirá acompañar adecuadamente ese proceso. En pedagogía esto se entiende como pasar de un modelo transmisivo del conocimiento, a un modelo de construcción social del conocimiento.

Una de las características de la Educación Montessori es el trabajo educativo que se realiza en Ambientes Preparados donde el curriculum está expuesto y el rol del profesor y de los estudiantes adquiere un nuevo significado. En esta trilogía educativa, que contempla al Niño-niña, al Guía Montessori y al Ambiente Preparado, se avanza de una manera equilibrada y acorde con las distintas etapas de desarrollo. Nuestro modelo educativo contempla como una meta el acompañamiento individual de los procesos de cada estudiante, para que cada uno pueda desarrollar su máximo potencial. Para ello, realizaremos un trabajo pedagógico en parejas educativas, lo que permite centrarnos, tanto en los procesos de aprendizaje de los niños y jóvenes a través de un seguimiento e intercambio educativo constante por parte del equipo docente.

 

El ciclo de 3 años

Las clases Montessori se dividen en áreas de conocimiento. En el siguiente vídeo vemos una breve explicación de su funcionamiento. El área de vida práctica muchas veces resulta llamativa pues los niños realizan tareas habituales en cualquier hogar. Esto les permite ganar en autonomía, independencia y confianza en ellos mismos y como además se realizan de manera colaborativa entre alumnos de diferentes edades, les permite explorar roles como el liderazgo y el aprendizaje a través de sus propios errores.

Los sentidos también tienen su lugar, pues la exploración a través de la vista, el oído, el tacto forma parte de la experiencia de aprendizaje.

Los materiales Montessori combinan todas estas áreas para permitir al alumno descubrir y extraer de ellos conocimientos a través de la experiencia sensorial de tocar, manipular y en definitiva hacer, en lugar de escuchar.

 

Video de Secret Garden Montessori, Frenchtown NJ. Secretgardenmontessori.org

 

Una mañana Montessori

Visto desde fuera, es difícil que las personas que no están familiarizadas con el método Montessori comprendan la esencia de esta pedagogía: dejar que los niños se guíen por su naturaleza para aprender, respetándolos como individuos. A veces lo más sencillo puede volverse complicado de explicar, y sin embargo cuando lo vemos en acción lo entendemos perfectamente.

Un ejemplo de esto es el vídeo del que os queremos hablar hoy, creado por una escuela canadiense, Dundas Valley Montessori School. En él podemos ver resumido, en tan solo 5 minutos, cómo son las primeras tres horas en una clase típica en un colegio Montessori. Desde la bienvenida alumno por alumno por parte de los guías, la autonomía que muestran eligiendo sus actividades, recogiendo sus materiales, interactuando con otros alumnos, como preparan su propio almuerzo eligiendo lo que desean y finalmente como disfrutan de la naturaleza.